Microrrelato

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juanluis

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23 Ene 2008
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Los más viejos del foro igual recuerdan que estuve escribiendo relatos y publicándolos en el foro. Hoy os traigo un microrrelato. Espero que os guste y gracias por vuestra lectura.


EL ESCRITOR


Los sueños se tejen de manera paralela a la realidad, pero también podríamos decir, que se alejan por completo de ella. El sueño de Antonio era ser escritor. En su adolescencia, confundió el inmenso placer que le otorgaban los libros, películas y cuadros, con ser un genio. Era el más listo de su clase, y las alabanzas que recibía por su gran comprensión lectora, indicaban a sus narcisistas ojos, que no tenía rival. Más tarde, al pasear por las calles del centro de la ciudad, y pasar por delante del escaparate donde vio a su exnovia por última vez, inventaba frases al estilo de Proust, para comunicar a un hipotético lector, las distintas desviaciones de su ruta mental cuando pensaba en ella, procurando agotar todo lo que por ella sintió, contento por reducir a palabras las emociones vividas con ella. En realidad, esta era prácticamente la historia de su obra. Un sinfín de pensamientos literarios, que no eran más que fragmentos de una novela que nunca había empezado a escribir. No se percató, de que escribir no es pensar, hasta que con cuarenta años, repasando su obra, contempló un poco avergonzado, que se reducía a unos cuantos poemas y un relato de poco más que diez páginas. Decidió entonces escribir una novela. Las relecturas que iba haciendo no hacían más que confirmarle, que entre aquellas líneas se cocinaba un delicioso manjar que haría que sus lectores se precipitaran a las calles locos por contemplar el cielo azul. Lo intentó absolutamente todo por publicar su novela, pero todas las editoriales la rechazaban. Había logrado ser escritor, pero no soportó la idea de no ser famoso. El suicidio, tiene más de película que de realidad. Tan presente en nuestras vidas, y no tenemos ni idea de cómo se hace. Finalmente, consiguió unas pastillas en número suficiente para acabar con su vida. Se sentó en la cama, y se puso a llorar, acordándose de sus padres. Su último lector fue un editor, que repasando su correo, reparó en que no había abierto su mail. Leyó tres páginas, y le pareció que esa novela, sencillamente no era buena.
 

Diegoo

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excelente reflexión. En realidad te conmueve :cool:.